El 18 de noviembre de 2025 a las 11:20 UTC, Cloudflare sufrió una caída global que dejó offline a miles de sitios y servicios, entre ellos ChatGPT, X (Twitter), Shopify, Dropbox, Discord y hasta sistemas críticos como la gestión de emergencias de Nueva York o los trenes franceses (SNCF). Durante casi seis horas, una parte importante de Internet simplemente… dejó de funcionar.

Yo estaba trabajando cuando todo empezó. De repente, pestañas que no cargaban, errores 502 y 503 por todas partes y grupos de WhatsApp llenos de “¿te pasa también?”. En vez de unirme al refresco compulsivo, cerré el portátil, preparé un té y me puse a mirar por la ventana. Fue extraño: en cuestión de minutos pasé de la ansiedad habitual del “todo tiene que estar online ya” a una calma casi ridícula. A veces la tecnología tiene que romperse para recordarnos que podemos parar.

cloudflare error

Qué ocurrió realmente (versión oficial de Cloudflare)

No fue un ciberataque, como muchos pensaron al principio. Dane Knecht, CTO de Cloudflare, lo explicó sin rodeos:

  1. Un cambio rutinario de permisos en una base de datos ClickHouse hizo que una consulta interna empezara a ver datos que antes estaban filtrados.
  2. Eso provocó que el archivo de configuración del sistema de Bot Management se llenara de entradas duplicadas hasta superar el tamaño máximo que el software podía manejar.
  3. El código encargado de leer ese archivo —escrito en Rust— no contemplaba esa situación anómala y, en lugar de rechazar el archivo, entró en “panic”.
  4. El panic reiniciaba el servicio en bucle, bloqueando tanto el tráfico malicioso como el legítimo.

Resultado: caída global durante casi seis horas, la más larga y extensa en años para Cloudflare.

La empresa publicó un post-mortem completo —incluyendo las líneas exactas de código que fallaron— y reconoció que tanto el impacto como el tiempo de recuperación fueron inaceptables.
Informe cloudflare

En resumen

Internet sigue dependiendo de unos pocos proveedores críticos, y un solo error de configuración puede tener consecuencias mundiales.
Al mismo tiempo, la caída me dejó una sensación curiosa: cuando no hay nada que puedas hacer, dejar de pelear es la opción más sana.

Al final, volví a conectar sobre las 17:00 UTC. El té ya estaba frío, pero la calma duró un poco más.